¿Alguna vez te has enterado de pleitos familiares por los bienes del papá o la mamá, cuando estos fallecen?

A veces creemos que hacer un testamento es de mal agüero, que hay que estar muy enfermos o ser de la tercera edad para realizar ese trámite. La realidad es que no, el testamento es el medio que nos da la seguridad de designar lo que tenemos conforme a nuestra voluntad.

 

¿Qué es una Propiedad Intestada?

Ésa es la primera pregunta que no debería quedarse sin respuesta. Se dice que una casa está intestada cuando el dueño de la vivienda no dejó  un documento que indique claramente quién debe heredar la propiedad.

Aunque también existe otro caso, y es aquel en el que sí existe el testamento del fallecido, pero con la diferencia de que éste no incluyó un inmueble dentro de su herencia.

En ambos casos se debe acudir a un juzgado o a una notaria para solicitar una sucesión intestamentaria. Las únicas personas que podrán someterse a un juicio intestamentario son los familiares legítimos del fallecido, ya que ese trámite sólo otorga beneficios a los herederos consanguíneos o legalmente declarados como familia.

¿Una casa intestada se puede vender?

Si bien el heredero puede ser el único existente o tener un testamento donde se le haya dejado como único propietario de la casa, antes de poder venderla debe aperturar el juicio sucesorio para que un juez se la adjudique o bien acudir a una notaría para hacer el procedimiento correspondiente  y luego él pueda venderla.

Es muy común que tras fallecer una persona propietaria de un inmueble se posterguen los trámites para realizar el procedimiento sucesorio correspondiente, lo cual se hace por respeto a la memoria del difunto o por no parecer interesados en la herencia, sin embargo esta situación se prolonga normalmente por años y es hasta que se presenta algún inconveniente que las personas deciden regularizar sus propiedades.

Lo más recomendable es realizar los procedimientos necesarios para regularizar la propiedad, ya que ante terceros la propiedad pertenece a  la persona que ya falleció, por lo que cualquier acto relacionado con la misma no podrá ser realizado al no existir el legal propietario.


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